Iker Muniain, con 16 años, acapara el foco futbolístico en Bilbao gracias a que al distintivo de su cortísima edad, que le convierte en un recolector de récords de precocidad en el marco de la historia del Athletic, suma desde el jueves el valor objetivo de un gol que para el club significó la vida en Europa. Los rojiblancos certificaron su acceso a la cuarta ronda de la Europa League, porque al chavalito del pamplonés barrio de la Chantrea se le ocurrió volear a la red un córner mal sacado y peor gestionado por cuantos hombres habitaban en el área suiza.
Con su metro sesenta y poco, Muniain decidió que, en vez de arriesgarse a recibir el codazo de un central, mejor esperaba en el segundo poste. Y el instinto de supervivencia le premió con una pelota suelta que él empaló como se debe.
Con su metro sesenta y poco, Muniain decidió que, en vez de arriesgarse a recibir el codazo de un central, mejor esperaba en el segundo poste. Y el instinto de supervivencia le premió con una pelota suelta que él empaló como se debe.
La acción en sí misma le otorga un protagonismo estelar que se viene fraguando desde que los ojeadores rojiblancos en Navarra recomendasen encarecidamente su inmediata contratación. Ingresó en Lezama en edad infantil.
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